Es 15 de agosto. John Willems, de visling.nl, nos invitó a acompañarle en el barco a la caza de la lubina. John es un pescador con muchísima experiencia y un fanático de la lubina. ¡Y además es un tío estupendo!
Quedamos con John sobre las 17:30 en el puerto de Ijmuiden. Tenía el barco perfectamente preparado y las cañas estaban listas para la acción. Me entraron ganas de saltar al barco y empezar a clavar peces. Pero antes de zarpar, John nos preguntó por nuestra experiencia en el mar y nos avisó de que podía moverse bastante. Como los neerlandeses no estamos hechos de azúcar, le dijimos que aguantábamos condiciones duras. Cuando nos preguntó qué esperábamos, Silvian respondió al instante: ¡Yo nunca espero nada..!
'Esa es la respuesta correcta', respondió John.
De algún modo, aquello marcó el tono y nos dejó con la sensación de irnos de aventura más que de salir simplemente a pescar. Tocaba zarpar, así que soltamos amarras y salimos del puerto.

Te presentamos a John Willems. ¡Una de las personas más amables que hemos conocido!
Pusimos rumbo a un pecio que no queda muy lejos del puerto. Tuvimos que cruzar la bocana, bastante picada, para descubrir que ese día el mar estaba bastante tranquilo. John nos contó que la pesca estaba yendo muy bien, así que nos animamos mientras nos acercábamos al primer spot del día. John fondeó el barco con un Minn Kota de proa. Para quien no lo conozca: es un motor eléctrico montado en la proa del barco que mantiene una posición GPS. Así no tienes que fondear con un ancla convencional y espantar a los peces.
John nos explicó cómo pesca las lubinas junto al pecio. Lanza el señuelo corriente arriba, contra la marea, y lo deja caer hasta el fondo. Una vez toca fondo, levantas el señuelo con dos tirones y lo dejas nadar muy despacio por encima del fondo. Lo probé y.. creo que fue en mi segundo o tercer lance.. BOOOOM!!

¡Directos al pez! Y menudo ataque, ¡la lubina no se anda con tonterías!
¡Nada más empezar y ya había pez! La sonrisa de John y de Silvian no tenía precio, y la mía tampoco. Imagínate: te subes a un barco, sobre un agua que se extiende hasta cualquier rincón del mundo, y justo en ese punto concreto enganchas un pez a la primera.
Por su comportamiento, John supo decir que al otro lado de la línea había un buen pez. Acertó de pleno: tras una pelea dura, el pez apareció por fin en la superficie.

'¡Coge la sacadera, John!'

YEEHAA! ¡Primer pez a bordo!

¡Una lubina preciosa para empezar la tarde!
Lo que todavía no sabíamos: ¡la fiesta estaba a punto de empezar! Tras ese arranque empezamos a tener más picadas y a capturar más peces. La mejor forma de pescar era con un vinilo pesado de entre 20 y 40 gramos, cerca del fondo, a 14 metros de profundidad. Creo que no pasaron ni 2 minutos y ¡tenía otro pez enganchado!

Una lubina enorme emergió de las profundidades y nos dejó ver su cuerpo plateado, fuerte y precioso. Creo que voy a vender todo mi equipo de agua dulce, chicos.. ¡me han conquistado!
Los ataques brutales, la fuerza, la estampa.. La lubina es un pez espectacular al que dedicarse. Encontrarlas puede ser todo un reto. Pero una vez localizadas, todo depende de tu experiencia y de tu equipo para conseguir sacarlas. Y la lubina no se rinde así como así..

¡El maestro en plena faena!
A medida que pasaban las horas hubo risas, buen rollo y conversaciones profundas. Disfrutamos del tiempo, del agua y del entorno. ¡Un momento de evasión de un mundo que nunca se apaga! Relajación y reflexión en estado puro.
La mayoría de mis peces cayeron con un GT-BIO Kamaleo Sandeel. ¡A los peces les vuelve locos este señuelo! Lo he probado en varias sesiones y todas dieron resultado. Si quieres pescar, hazte con unos cuantos.

GT-Bio Kamaleo Sandeel. Algo a lo que sencillamente no se pueden resistir..
Según avanzaba la tarde, conseguimos capturar entre 20 y 25 lubinas en total. Muchísimas de buen tamaño, como pudimos comprobar. Todas venían muy robustas y todas peleaban de lo lindo.

Da igual la edad: ¡cuando se trata de pescar todos se ponen contentos como niños! Algo que hace que la pesca sea divertidísima y que conecta a todo el mundo. (¡No, John, no estoy diciendo que seas mayor!)
La tarde llegó a su fin y, con el último rayo de sol, atracamos el barco de vuelta en el puerto. ¡John, no tenemos palabras para agradecerte esta experiencia inolvidable!
Si te interesa, puedes acompañar a John en su barco y vivir tú mismo la pesca de la lubina. Visita www.visling.nl para más información.















































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